Desesperación

(Laila)

No me buscas, desde hace mucho tiempo me he vuelto insignificante a tus ojos... así como para los del resto. No me quieren a su lado. No me extrañan. No me buscan.
Al principio no me importaba, es más, desdeñaba su compañía, creía que ellos eran innecesarios en mi vida y los relegué a cenizas en un fuego que, sin quererlo, empezaba a consumir sus llamas y pronto congelaría mis sueños, mis ilusiones, mis más ávidas aventuras y los lances que extasiaba sentir con profusión.
Hoy todo se muestra perspicuo y lúcido. El alcohol no empaña pensamientos, la noche no licua esas palabras que caen en saco intacto y tú... tú ya no estás. Ni vosotros. Todos os habéis embarcado en un viaje sin retorno, habéis enturbiado los días que se sucedían en nuestro pequeño pero seguro mundo. Quizás por mi culpa.
Ahora, la soledad va construyendo su parcela ganándome terreno. Y no quiero, no quiero sumirme en puro olvido, no quiero que pase un sólo día en el que no pienses en mí, no quiero sentirme baldía, no quiero acariciar la compunción por mis errores, no quiero reconocerlo abiertamente y no quiero perder por no haberme sacrificado y haber luchado...
Pero me olvidarás, dejarás de pensar en mí, acabaré por ser liega y marchitaré atribulada por obcecación, seguiré sin reconocerlo y perderé por no haber desplegado un ejército en aras de nuestra salvación.


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