Vacío cíclico

Sentenciosos rumores se desplomaban sobre el atardecer.
Envueltos hasta el agotamiento, mientras la reciprocidad se truncaba a escasos metros.
Nada parece lo que es, en aquel solsticio de verano, una nueva batalla se abrió
y con ella, la paz de los recuerdos se consumió poco a poco.
Un hogar que desvanece, deseoso de anclarse a la tierra, se camufla en la invisibilidad de sus miserias.
Los susurros se han estancado, solo quedan elipses en el viento, de unión covalente. 

Y ni el perdón ni la justicia devolverán la serenidad a su esencia, ni romperán el llanto de aquellas almas condenadas a un vacío existencial.
Y lentamente se retuercen, revolotean y 
se hieren, muy a su pesar.
Y amargas condenas, sulfhídricas desdichas,que renacen cíclicas, esperan ser despertadas.

Pero no renacerán
y no perecerán.


No sentirán nada más que el acontecer de los días iguales, llenos de compasión; humo turbio, infausto y rencoroso, 
que no dejará que la paz se disemine entre sus núcleos.

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